La mayor democracia es la que sale y entra libremente del bolsillo de cada uno, porque el consumidor lo decida así.
La libre e individual decisión de gastar tu dinero en lo que tú quieras, es el real y verdadero acto democrático, puesto que es un hecho que sale y nace de tu propia voluntad.Cada Euro que el ciudadano decide gastar libremente es una acto democrático en si mismo, porque este hecho expresa la voluntad del individuo de la misma manera que lo hace un voto en una urna.
Todo lo que no sea esto, es un acto coactivo y carente de libertad.
Es por ello que la libertad mercado y su orden espontáneo es un verdadero acto democrático, porque emana de la libre decisión del individuo.
Todas las crisis económicas, (salvo las que proceden de catástrofes naturales), nacen y han sido creadas por la intervención política de los estados en la economía y los oligopolios emanados de los privilegios que a los largo de la historia le han dado a ciertas empresas los gobernantes, alternando el genuino orden natural de la economía libre, por medio de la manipulación artificial de los mercados, del valor de la moneda (inflación), de las materias primas y productos de primera necesidad (petróleo), y las necesidades económicas de los estados para financiar las guerras.
Por todo esto, veo y entiendo como una contradictoria y paradójica sandez, que un incuestionablemente respetable personaje como Julio Anguita, pero filomarxista y apólogo de la planificación de la economía, proyectada por el promotor de la dictadura del proletariado (el antidemocrático Carlos Marx); Por lo tanto enemigo de la libertad económica de las personas y su derecho al libre albedrío, pretenda cuestionar la democracia dentro del marco del mercado libre.
Parece que tanto él, al igual que su Mesías (Carlos Marx) desconocen o confunden el significado de la palabra liberalismo económico, confundiendo al capitalismo con el mercantilismo. Algo habitual y recurrente en esta arbitraria e intencionadamente desinformada sociedad.
Capitalismo es simplemente la libertad de las personas a ejercer cualquier actividad económica, por medio de los intercambios comerciales voluntarios, en ausencia total de coacción, abuso y fraude.
Mercantilismo es la carencia de la libertad antes mencionada, en un sistema de mercado intervenido y altamente fiscalizado “por los estados y sus gobiernos”, manipulando la libertad económica “por estos”, donde se privilegia a ciertos grupos sociales, personas (castas parasitarias), empresas monopolísticas y ciertos oligopolios económicos en detrimento del ciudadano consumidor, del emprendedor y los trabajadores.
Es por esto que, señores Marxistas y Señor Anguita: Abandonen estos trasnochados chivos expiatorios a los que acostumbran, que ya aburren y huelen a cuento chino desde hace décadas y déjense de dar lecciones de democracia y economía, porque mas valdría que las tomaran, como bien ha demostrado la historia reciente.
Alberto Marigil





