Sagunto precisa, más que nunca, una firme política de consensos atendiendo a la actual coyuntura económica. Pero también con el objetivo puesto en el más óptimo desarrollo de nuestras potencialidades como ciudad en clave de futuro.
Efectivamente, a pesar de los interesados intentos de manipulación de la realidad impulsados por el gobierno local del Partido Popular, la última legislatura se cierra en nuestra ciudad con unas elevadas cifras de desempleo, una manifiesta percepción de inseguridad ciudadana, un sector turístico en estancamiento y una infraestructura logístico-industrial absolutamente desaprovechada.
Si a las anteriores desventajas competitivas le sumamos la significativa dependencia económica de algunos sectores que están viéndose afectados -no sólo en Sagunto- por la deslocalización industrial, es evidente que nuestra ciudad necesita un impulso. Y esto con la finalidad de que se desarrolle y ejecute -más allá de los próximos cuatro años- un marco estratégico a través del que se defina un modelo social y económico que lleve a la creación de valor como elemento de diferenciación y posicionamiento.
Para lo anterior es imprescindible la generosa y valiente implicación de las diferentes fuerzas políticas con presencia institucional (tanto del gobierno como de la oposición) y que se promuevan desde el ayuntamiento más efectivos instrumentos de participación. Activando la corresponsabilización de los agentes y movimientos sociales, económicos, ecologistas y culturales en la consecución de una política consensuada, ambiciosa y transformadora, que nos lleve a la generación de empleo y al impulso económico, turístico e industrial, con la vista puesta decisivamente en los retos de las próximas décadas.
Este tiempo de consensos precisa un liderazgo con perfil resolutivo, reflexivo y dialogante. Aunque el punto de partida no puede ser más negativo advirtiendo que el candidato del partido que más votos obtuvo en las recientes elecciones municipales de Sagunto, no ha dudado en pulsar reiteradamente -mediante un discurso extremadamente hostil- la provocación y la crispación política en pro de sus ahora insatisfechas pretensiones electorales y en claro perjuicio de los intereses de saguntinos y porteños.