El Partido Popular ha llevado a Sagunto a una de sus peores coyunturas económicas de las últimas décadas. Efectivamente, la incapacidad negociadora de Alfredo Castelló y Sergio Muniesa, alcalde y concejal de hacienda respectivamente, ha provocado que el ayuntamiento de nuestra ciudad lleve desde 2009 sin aprobar sus presupuestos. Y llegados a este punto la situación comienza a ser insostenible.
Porque aunque la vigente legislación previene excepcionalmente la prórroga de los presupuestos del ejercicio anterior cuando se produce esta anómala situación, esta regulación no viene a resolver nuestros problemas reales: los ingresos del ayuntamiento de Sagunto en la actual crisis económica no son los mismos que hace tres años. Y ello hace necesaria una reordenación del gasto que evite un incremento desproporcionado del endeudamiento.
En esta coyuntura, Alfredo Castelló presentó hace unos dÃas su propuesta presupuestaria para 2012. Que sea dicho, no ha logrado a la fecha los votos necesarios para su aprobación en el pleno. Y tal y como se ha puesto de manifiesto en el Consejo Económico y Social, no sólo los partidos polÃticos de la oposición, sino también el tejido asociativo, comienza a mostrar su absoluta preocupación por esta situación que está derivando en la parálisis de la acción polÃtica y económica del municipio.
Considerando que ya se han prorrogado tres veces de manera consecutiva los presupuestos municipales y a pesar de que asà lo han solicitado diferentes colectivos como ASECAM, Alfredo Castelló todavÃa se aferra a evitar una cuestión de confianza vinculada a su aprobación. Pero al PP le resulta más fácil seguir en la vÃa victimista: todo lo que le ocurre a Sagunto es responsabilidad de Zapatero y de la oposición.
Mientras se define la necesaria alternativa de progreso que dote de estabilidad a nuestro ayuntamiento, quizá sea el momento de impulsar un gobierno formado por todos los partidos con presencia institucional en Sagunto que debe ir precedido de la dimisión de Alfredo Castelló como máximo responsable de la actual coyuntura del ayuntamiento. Del alcalde depende, por tanto, principalmente la viabilidad de la iniciativa. Y de esta manera tiene ante sà una magnÃfica oportunidad de acreditar lo que exige al resto: que nuestra ciudad es lo primero.
Un gobierno conjunto que partiendo de un acuerdo previo y transparente de acción polÃtica, disponga un reparto proporcional en lo que respecta a la distribución temporal para el desempeño de las funciones de alcaldÃa (aunque le seguirán el resto, su ejercicio lo iniciarÃa la organización que más votos obtuvo en las municipales de 2011), tenencias de alcaldÃa y delegaciones entre todas las fuerzas que estén en disposición de asumirlas.
Un gobierno transitorio que tenga como prioridad la aprobación de los presupuestos y la puesta en marcha de polÃticas activas de generación de empleo, fomento de la inversión y saneamiento económico del ayuntamiento. Pero que también evite con contundencia los atropellos que están promoviendo los gobiernos autonómico y estatal contra la educación y sanidad públicas, asà como contra el conjunto de los derechos sociales. Sirva a modo de ejemplo, la lamentable situación en la que se encuentra el Centro de Educación Especial San Cristóbal de Sagunto.
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Mientras se define la necesaria alternativa de progreso que dote de estabilidad a nuestro ayuntamiento, quizá sea el momento de impulsar un gobierno formado por todos los partidos con presencia institucional en Sagunto







