
La agresiva entrada de Enrique Bañuelos en el mercado inmobiliario brasileño ya le reporta plusvalías del 140%, unos 90 millones de euros. El empresario levantino se ha asociado a una empresa local, Agra, para calcar el modelo desarrollado con la antigua Astroc. En apenas cuatro meses, con el recelo de empresarios locales por su reciente pasado, ha constituido la tercera mayor empresa carioca propietaria de suelo.
Enrique Bañuelos (Sagunto, 1966), asociado al desenfreno especulativo del mercado inmobiliario español, suena con gran fuerza en el ámbito empresarial de Brasil. Como ocurrió en su día con Astroc, la rapidez es la cualidad que define sus movimientos. Llegó al país, conoció a directivos de la inmobiliaria Agra a través de Credit Suisse y en apenas unos meses está al frente de uno de los mayores holdings del sector.A finales del año pasado, Bañuelos puso la primera pica con la compra del 7% del capital de Agra, enclavada en Sao Paulo, por 20 millones de euros (ahora posee el 3,8%, según el regulador). Bañuelos, identificable a través de Veremonte Participaçoes, convenció con su proyecto a los responsables de esta compañía para adquirir en sólo seis meses dos inmobiliarias en graves apuros financieros: Abyara y Klabin Segall.
Con la creatividad financiera que caracteriza al valenciano, creó en febrero una sociedad junto a Agra (IPU Participações, en la que tiene el 70%) para comprar el 62% de Abyara a 1,2 reales (0,46 euros) por título. En el contexto de la operación, esta sociedad redujo su deuda de 430 a 180 millones de reales gracias a la cesión de activos a la banca. Movimiento indispensable para su supervivencia, ya que le vencían 300 millones este año.
Para apuntalar el balance, Abyara amplió capital en junio por 100 millones a un precio unitario de 1,85 reales (0,71 euros), operación que fue suscrita por el holding de Bañuelos en el porcentaje que le correspondía. Por obligación del regulador, IPU Participações tuvo que lanzar una OPA por el 100% de Abyara a la que no acudió ningún accionista, según información del regulador del pasado 6 de agosto.
Pues bien, seis meses después del desembarco de Bañuelos y Cia, Abyara cotiza en bolsa a 4 reales por acción, un 233% más que el precio pagado en la primera compra y un 116% por encima de la ampliación de capital. Así, las plusvalías latentes de IPU Participações se sitúan en 161,2 millones de reales (62 millones de euros) para una inversión conjunta de 100 millones (1 euro son 2,6 reales).
KLABIN SEGALL, ¿PENÚLTIMA OPERACIÓN?
La adquisición de Klabin Segall, inmobiliaria al borde del abismo con sede en Sao Paulo y presencia en Río, se apalabró en abril y se concretizó ayer mismo. Gracias a esta compra, Bañuelos y sus socios son dueños de un conglomerado (Agra, Abyara y Klabin Segall) que se sitúa en el tercer lugar del país en propiedad de suelo y líder en venta de apartamentos, por lo que se convierten en los principales agentes en la consolidación del ladrillo brasileño.
Si en Abyara la fórmula para hacerse con el control era compleja, en el caso de Klabin Segall el rizo termina de rizarse. Primero, Veremonte y Agra crean el Holding Agra Veremonte, en el que Bañuelos pone 100 millones reales para tener un 65% y su socio contribuye con 10 millones y otros 355 millones en activos. Klabin Segall se une a esta nueva compañía mediante la entrega de 84,2 millones de acciones para que así Agra Veremonte complete una posición en la participada del 57,8%.
A cierre de 2008, Klabin Segall tenía una deuda bruta de 637,3 millones de reales, de los que un 70% aproximadamente era a corto plazo (pagarés). El acuerdo estaba supeditado a la renegociación con la banca de estas cargas financieras. Además, la inmobiliaria tuvo que desinvertir activos para fortalecer la caja.
En esta creativa operación, a Klabin Segall se le atribuye un valor por acción de 1,83 reales. A cierre de ayer, cotiza en 3,75 reales, por lo que ha más que duplicado su precio desde el desembarco de Enrique Bañuelos. Así, las plusvalías latentes en la inversión alcanzan los 68,5 millones de reales, unos 27 millones de euros.
“Bañuelos está contribuyendo [a la mejora del sector] al comprar empresas que estaban cortas de liquidez. Al actual como consolidador, él ha ayudado bastante hasta ahora”, comenta a la revista Exame João Rossi Cuppoloni, presidente da Rossi Residencial, de São Paulo. “Sin él, tendríamos empresas que serían zombis”, comenta a este medio un alto ejecutivo del sector que prefiere guardar privacidad.
“No pretendemos parar aquí”, comenta a este mismo medio Marcelo Paracchini, mano derecha de Bañuelos en Brasil como principal ejecutivo de la compañía Veremonte. El siguiente objetivo del ambicioso empresario valenciano, según varios bancos de inversión, puede ser la empresa paulista Inpar, con una capitalización de 220 millones de euros.
LULA DINAMIZA EL LADRILLO CARIOCA
Coincidencia o no, desde el aterrizaje de Bañuelos el mercado inmobiliario ha entrado en una espiral de crecimiento en bolsa. De acuerdo con el indicador Bovespa Real State, desde febrero la cotización de las empresas de vivienda brasileñas se ha revalorizado un 180%. El principal motivo de euforia es la expectativa de inyección de un 60.000 millones de reales (23.000 millones de euros) en viviendas de bajo coste por parte del gobierno del presidente Lula da Silva.
En un análisis sectorial publicado en 29 de mayo, Credit Suisse, una de las bancas que mejor sigue el mercado inmobiliario brasileño, ha elevado la valoración de neutral a sobreponderar de las principales empresas locales, en especial aquellas con mayor participación en el segmento de pisos populares. La institución destaca que la entrada de una cantidad importante de recursos públicos en la vivienda debe acelerar el cambio que ya había empezado a ocurrir en el perfil del mercado. Históricamente, los grandes constructores de Brasil se han enfocado más en proyectos residenciales para la alta clase media.
“A pesar del primer trimestre ser un periodo tradicionalmente de poca actividad, las empresas del sector han verificado una buena velocidad de ventas en el periodo, antes mismo del anuncio del plan gubernamental. Después de la divulgación, ha crecido significativamente la búsqueda de información sobre viviendas de bajo coste, en una demostración de que el consumidor está más confiado para asumir compromisos de largo plazo”, destaca el informe de Credit Suisse.





