Tradicionalmente se ha considerado a la tecnología como un facilitador de esas tareas diarias que tanto tiempo nos quitaban antes de usarla. Nos ayuda a hacer la contabilidad, generar las facturas, editar y guardar nuestros textos… pero no la considerábamos como parte de nuestro negocio, salvo que nuestro negocio fuese precisamente ese, la tecnología.


