Un debate que hoy se puede plantear, ¿los tecnócratas son la solución a la gestión de un país? ¿O una mezcla entre tecnócratas y los políticos de siempre?
Si me preguntas esto a mí te digo enseguida que no, que cualquiera no puede ostentar un cargo político, y hacerlo bien. No debería cualquiera poder ostentar un cargo político, y mucho menos, liderar un municipio, ciudad, comunidad autónoma.
Quizás, si preguntas a la clase obrera, muchos responderán que sí, y que cuanto más tonto sea, más alto será el cargo. Visto lo visto en los tiempos que corren, también es una respuesta válida.
Desde mi punto de vista, para ser un buen líder, un buen político, un buen gestor, debes reunir unos requisitos imprescindibles:
1) Ponerte fecha de caducidad
Si ves ese cargo cómo tu futuro trabajo a largo plazo, vamos muy mal. Ese pensamiento hará que te aferres a un puesto que poco a poco, te quedará grande. No es lo mismo la ilusión, ganas, interés, ímpetu, entrega, energía, atención, motivación, de alguien que empieza, que de un señor que lleva 10 legislaturas. Puede haber alguna excepción, pero no es la regla general.
2) Llegar al cargo con una cierta formación
Es importante haberse formado antes de llegar al cargo. Tener un cierto nivel en determinados idiomas, experiencia en un puesto similar, un determinado nivel de estudios. Una vez se llegue al cargo, éste ocupará tanto tiempo que no se podrá avanzar más en formación que la que se tenía al llegar, a pesar de día a día ir adquiriendo experiencia. Un ejemplo de ello fue nuestro ex presidente Jose Luís Rodríguez Zapatero, que tras 8 años, no consiguió aprender inglés con fluidez, ya que su ajetreada agenda no le restaba el tiempo suficiente cómo para hacerlo.
3) Rodearte de un gran equipo que te complemente
Sabemos que en política se trabaja en equipo, y saber elegir, dirigir y motivar a este equipo es fundamental para ser un buen líder. También es importante modificar las piezas cuando alguna de ellas no funciona.
Estos son sólo unos parámetros, que según opino yo, debería cumplir un buen político.
A esto añadirle que sea transparente, actúe con ética, se preocupe por avanzar, tanto por su pueblo, como por ayudar a que su posible sustituto se forme y llegue a mantener, o si puede ser, subir el nivel.
Gestionar un pueblo no es fácil. No hay un modelo mejor que otro. Pero opino que no sólo sirve con llegar. Llegar es un paso, pero debe ser complementado con otros factores importantes.
Y dicho esto, que cada cual valore a nuestros políticos, a los posibles candidatos, a la oposición. Quizás sirva para entender que sólo sus buenas intenciones no sirven, y a pesar de todo ello, ser político no es nada fácil.















