
El grupo municipal socialista en el consistorio saguntino ha denunciado la actuación del equipo de gobierno en materia educativa, “el PP, no conforme con regalar, a la iniciativa privada, suelo público para construir dos escuelas infantiles, a las que sólo algunos de nuestros niños podrán asistir, dado el elevado coste mensual que las mismas tienen; se han olvidado de que en esta ciudad hay buenos profesionales, hoy en paro, a los que les hubiese venido bien que su ayuntamiento hiciese las gestiones oportunas para conseguir que fuesen tenidos en cuenta en la selección de personal que la empresa adjudicataria, Colegios Siglo XXI, ha efectuado”.
Para el PSPV, los populares “vuelven a demostrar que para ellos la educación de nuestros hijos solo es un negocio, y como tal es tratada. Le entregaron a la empresa privada el suelo de todos, a cambio de nada, sin asegurarse mecanismos de control de los precios de matrícula, y olvidándose de negociar y conveniar que, al menos, una parte importante del personal a contratar, fuese de este municipio, que le ha regalado el suelo”.En este sentido, explican que ni el alcalde, ni los ediles que han pasado por Promoción Económica, “han tenido el más mínimo interés en seguir la estela marcada en la pasada legislatura, donde se consiguió, con la dedicación necesaria, la formalización de varios convenios con las empresas de nueva instalación, en orden a la contratación de trabajadores de nuestro ciudad. Era lo mínimo exigible a este equipo de gobierno, después de haber olvidado también a los empresarios locales que se dedican a prestar este servicio educativo sin que nadie les regale nada”.
Como resultado “de esta nefasta gestión”, concluyen los socialistas, “en septiembre tendremos: más barracones para los colegios públicos, menos profesores de secundaria en los Institutos, más masificación en las aulas; y eso sí, dos escuelas infantiles privadas, con precios inaccesibles para la mayoría de las familias, y sin saber cuantos, de los 42 puestos ofertados, han sido cubiertos por profesionales de nuestro municipio”.







La bola de luz rebotó por la habitación hasta alcanzar un viejo armario. - ¡Auch! – se quejó el armario -. ¡Eso ha dolido! Deberías tener más cuidado con lo que haces. Un monento, ¿-¿por qué me ha dolido? ¿Por qué puedo hablar? - ¿Te puedes mover? – le preguntó el mago. - No –
