A finales de la pasada semana, casi con nocturnidad y alevosÃa, ya que la noticia la publicaba el diario Levante el dÃa de San José, festivo y antes de fin de semana, se hacÃa pública una información de gran calado que hacÃa temblar los cimientos del socialismo saguntino.
El secretario general del PSPV, Jorge Alarte, decidÃa disolver la ejecutiva local y montar una gestora en Sagunto, dirigida por un hombre de gran reputación, como Manuel Girona, para acabar con la crisis interna que sufrÃa el partido y que se ha escenificado de forma reiterada en los últimos tiempos con continuas disputas y discrepancias entre la dirección local del partido, comandada por Manuel Carbó, y el grupo municipal, cuya portavoz es la ex alcaldesa de Sagunto, Gloria Calero.La pregunta es, cómo ha llegado el Partido Socialista a esta situación, en la que han tenido que mediar Valencia y Madrid para poner orden. La respuesta, a priori, se puede encontrar en los últimos procesos electorales, en los que a cada derrota en unos comicios municipales le ha sobrevenido un cambio radical en los equilibrios de poder del socialismo saguntino, eso sÃ, todos estos cambios con un punto en común, la perenne presencia de Miguel GarcÃa tanto en ejecutivas locales como en grupos municipales por el valor de sus apoyos en forma de votos.
Tras la caÃda de CrispÃn en las elecciones de 1999, éste pasó al ostracismo ante el ascenso de Gloria Calero, que pasó a ser candidata y posteriormente alcaldesa, con el apoyo de EU y Bloc, en 2003. Calero dejó en el ostracismo al propio CrispÃn, asà como también ignoró a otros sectores como el del propio Carbó. Pues bien, tras la debacle electoral de 2007, donde el PSPV no sólo perdió la alcaldÃa a manos del PP, sino que vio como perdÃa votos respecto a los anteriores comicios, llegó al poder en la agrupación local Carbó con el apoyo de CrispÃn y GarcÃa, que sigue siendo concejal.
Esta situación de bicefalia ha provocado que el PSPV presentara opciones y opiniones enfrentadas ante un mismo tema dependiendo de si quien se expresaba era el grupo municipal o la agrupación local, y como último y más claro ejemplo se encuentra lo sucedido con el tema de Costas, donde Carbó y CrispÃn han hecho frente común con el PP y SP, frente al grupo municipal.
Ahora se abre una nueva y muy necesaria etapa. El PSPV saguntino, con una imagen muy deteriorada entre la opinión pública, si quiere tener aspiraciones de recuperar parte del terreno perdido en los últimos años debe cambiar de estrategia y de actitud, cambiar caras y demostrar unidad y que, sobre todo, son alternativa de poder. Los socialistas requieren, más que una refundación, una renovación total en Sagunto, en la que se apueste por voces nuevas que no estén de vuelta ni quemados, polÃticamente hablando.
Queda poco más de un año para las próximas elecciones locales y quién sabe si el PSPV tendrá tiempo suficiente para lavar su imagen y ofrecer una lista de garantÃas, encabezada por una persona que genere ilusión entre su electorado. Sin embargo, para que todo esto sea posible, los socialistas necesitan algo que, vistos los antecedentes, se antoja complicado, que todos los sectores o familias acepten que era necesaria una intervención casi quirúrgica.
Ahora habrá que ver quién es la nueva cara del socialismo saguntino (Girona parece evidentemente una figura de transición), si finalmente es una decisión más o menos de consenso y si esta persona es aceptada por todos. O si, por el contrario, y como viene siendo habitual en el PSPV saguntino, habrá quien esté con los cuchillos afilados a la espera de un nuevo tropiezo para asaltar de nuevo el poder de los socialistas. Desde luego, la paciencia no parece ser una virtud en la calle Fornás.







