Según fuentes internas consultadas, hace meses que el Partido Popular tiene definida la estrategia sociológica y política para las elecciones municipales de 2011 en Sagunto.
Alfredo Castelló es consciente del desgaste electoral que podría sufrir su futura candidatura en el núcleo de Sagunto. Principalmente, debido al pacto de gobierno suscrito en 2008 con Segregación Porteña, y a pesar de que su formación parece haber consolidado un importante número de apoyos entre la tradicional derecha ideológica del núcleo histórico.Cabe recordar que Castelló, a la vez que observaba cómodamente desde la oposición la polémica suscitada en relación al topónimo de Puerto de Sagunto en la anterior legislatura, avanzaba una determinante estrategia política para agrupar en torno a su proyecto, a históricos referentes de organizaciones regionalistas y centristas de Sagunto. De esta manera, anunció la estelar incorporación del carismático saguntino Vicente Vayà como número dos de su candidatura, con el aparente compromiso de convertirlo en una de las piezas clave de su equipo. Atrayendo, consecuentemente, votos en ambos núcleos de población, de Unió Valenciana y Centristas de Sagunto y Puerto.
Alfredo Castelló no inventaba la fórmula de la Coca-Cola. Esta estrategia la había desarrollado el Partido Popular inteligentemente hacía décadas con el CDS a nivel estatal y con Unión Valenciana en la Comunitat desde el 4 de julio de 1995, fecha en la que se oficializaba el conocido como Pacto del Pollo, mediante el que Eduardo Zaplana se convertía en President de la Generalitat Valenciana.
El acuerdo con Segregación Porteña también ha tenido una serie de consecuencias orgánicas de calado en el Partido Popular. Especialmente, entre los militantes de Sagunto, lo que pudiera pronunciar, a su vez, el deterioro electoral de este partido en el indicado núcleo poblacional. Un síntoma que evidencia claramente lo anterior, ha sido el reciente amago dimisionario del concejal de Cultura saguntino Vicente Vayà.
Considerando lo anterior, y partiendo de las perspectivas que determinan la aritmética electoral y la realidad sociológica del municipio, el Partido Popular está decidido a crecer en Puerto de Sagunto, a la vez que a intentar mantener sus apoyos en Sagunto con la promoción de jóvenes referentes políticos tales como Davinia Bono. Pero la prioridad de crecimiento del PP pretender ser a costa de los votantes que Segregación Porteña obtuvo en 2007 en Puerto de Sagunto.
Podrá analizarse si un mayor o menor porcentaje de votantes saguntinos del Partido Popular castigará en 2011 el acuerdo de gobierno con Segregación Porteña. Pero es evidente que con el Pacto para la Gobernabilidad y Estabilidad en el Ayuntamiento de Sagunto, Castelló obtenía en 2008 -como buen estratega- un efecto multiplicador. Así, a la vez que oxigenaba –al menos temporalmente- su débil mandato minoritario, promovía la división entre los segregacionistas, algunos de los cuales (en un número quizá no importante, pero sí cualitativa y mediáticamente influyentes) todavía no entienden cómo una organización segregacionista aceptaba dirigir la gestión de Sagunto con un partido de corte conservador.
El maquiavélico divide y vencerás le produjo evidentes beneficios electorales al Partido Popular de la Comunitat Valenciana con respecto a la casi desaparecida formación regionalista de Vicente González Lizondo, tal y como ahora planifica Alfredo Castelló en la capital del Camp de Morvedre con Segregación Porteña.
Los dirigentes de SP quizá son conscientes de las referidas amenazas en el actual marco preelectoral. A pesar de que los segregacionistas forzaron la ruptura del pacto de gobierno de Sagunto hace varios meses, esta organización tendrá que diferenciarse en mayor medida del PP para evitar -si quiere mantener sus resultados- el abrazo letal de Alfredo Castelló, que pretende capitalizar mediáticamente gran parte de las actuaciones iniciadas por el bipartito, a la vez que está absorbiendo algunas señas de identidad que tan importante rédito le produjeron electoralmente en 2007 al partido segregacionista de Jaime Goig.
No cabe descartar que el Partido Popular pudiera fichar para 2011 a algún segregacionista reconvertido, sin perjuicio de la más que probable vuelta del centrista porteño Miguel Ángel Cortés Flor al ayuntamiento de Sagunto con esta formación, en sustitución de Vicente Vayà. Este último, a los efectos, convertido (tristemente, en su previsible ocaso político) en el Manuel Pizarro del alcalde Castelló.







